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P1030219Estamos asistiendo en directo a una crisis de carácter mundial. Todos los días vemos en los medios de comunicación ejemplos de cómo las gentes de los sitios más diversos y distantes, sufren en este momento tan difícil y comprometido.

No debemos olvidar que la crisis fue provocada por movimientos especulativos de capital, que paró en seco muchos negocios, entre ellos el negocio de la construcción, al descapitalizar de forma fulminante a muchos inversores.

Los gobiernos daban inicialmente mensajes de tranquilidad, la vida seguía, pero los partidos de la oposición, entre ellos el español liderado por el señor Rajoy, se dedicó a señalar que esto se hundía y a generar incertidumbre. El partidismo pudo a la sensatez.

Se ha ido metiendo tanto miedo, que se ha ido cayendo en una espiral que puede acabar reduciendo nuestro estado de bienestar. La ciudadanía, ante la generación de incertidumbre, cada vez consumía menos, y ello llevaba a tener que fabricar menos productos, lo que conducía a más gente al paro, y por lo tanto a un mucho menos consumo, menos necesidad de productos y nuevamente más gente en el paro,…, y cada vez peor.

Si los estados recaudan menos y los servicios que dan son los mismos que se daban, se va generando déficit en las cuentas de la mayoría de los países.

Esta deuda ha provocado que varios países vivan un crack en su economía, y también ha llevado a que en los países con menos estructura de bienestar, se levante la población en armas contra sus gobiernos, ya no aguantaban más el hambre que pasaban y la falta de asistencia de los poderes públicos.

Afortunadamente, vivimos en un país con un magnífico desarrollo del bienestar desde que volvió la Democracia. Posiblemente si se hubiera mantenido en el poder el régimen dictatorial en el que vivíamos hace 40 años, estaríamos ahora sufriendo las secuelas de enormes batallas armadas en las calles y la represión más cruda y cruel contra la población.

Europa está gobernada actualmente por mayoría de derechas, y sus líderes más relevantes: Ángela Merkel y Nicolás Sarcozy, han dictado en los últimos 4 años las acciones a llevar a cabo por los distintos gobiernos europeos para intentar salir de esta crisis. Han puesto el peso de las medidas de recuperación en la reducción de los déficits generados, intentando mantenerlos lo más cerca de cero y en poco tiempo.

¿Cómo lo intentan conseguir los gobiernos?, pues reduciendo los servicios públicos que se han construido durante las últimas décadas, socavando el Estado del Bienestar. Tras un buen tiempo en esa línea, se puede apreciar que los resultados no aparecen, el paro sigue subiendo, el crédito sigue parado y las empresas siguen desapareciendo.

¿Es eso lo que queremos los ciudadanos? Yo creo que no, pienso que debemos mantener en gran medida el Estado del Bienestar que hemos construido, y también debemos conseguir el equilibrio entre ingresos y gastos del estado, pero de otra forma.

Si consiguiéramos frenar el desangrado del paro, generando empleo con inversión pública, si consiguiéramos que fluyera el crédito a la empresa y a los ciudadanos, si tuviéramos como objetivo que el poder adquisitivo de las familias no bajara más, pienso que conseguiríamos que aumentara el consumo, y por tanto los ingresos por impuestos del estado. Tal vez así cambiaría la espiral de caída por una espiral de subida.

Si, además, se achuchara a la economía sumergida, que no es poca, para que diera la cara y se oficializara, más contratos se verían y más ingresos para el estado.

Si se siguiera luchando con fuerza contra las corruptelas de algunos pocos políticos, que se mueven en los distintos partidos de un modo erróneo, enturbiando la democracia, menos gasto tendría el estado.

La derecha española más liberal, quiere que se ponga el énfasis en el libre mercado por encima del intervencionismo de las Administraciones Públicas, frente a posiciones colectivistas de centro izquierda que abogan por un fuerte estado del bienestar sin exclusiones.

Las medidas más duras que se están poniendo en marcha, como ya se está viendo, van a reducir enormemente el estado de bienestar, que pronto dependerá únicamente del nivel de ingresos de las familias. Es una forma de reducir el peso y el gasto público, pero pienso que tiene muchos efectos perniciosos para el futuro de nuestra sociedad.

En vez de que las Instituciones Públicas gestionen los programas sociales, en algunas Comunidades Autónomas gobernadas por la Derecha, las están dirigiendo empresas privadas, que perfectamente pueden ofrecer un buen servicio, pero no olvidemos su objetivo básico: buscar el mejor margen comercial de ganancia.

¿Queremos que se promueva desde los gobiernos Central y Autonómicos que la Salud, la Educación y los Servicios Sociales sean un negocio para algunos?

¿Volveremos a que una parte pequeña de nuestra sociedad española y andaluza con un buen poder adquisitivo, practique la caridad con la otra parte con muy poco poder adquisitivo?

¿Queremos que se desmantele el estado del bienestar que hoy tenemos en Andalucía?

Hace tiempo que apenas escribo en mis blogs, los acontecimientos de este último año, me tienen realmente apesadumbrado, y la dirección que toma nuestra sociedad invitaba a la reflexión. A veces necesito revisar el camino personal por el que he decidido transitar, para redefinir la dirección a seguir, y una paradita en el camino se me hacía imprescindible.

Pero, a pesar de todas las malas cosas que están ocurriendo, también han pasado cosas maravillosas.

397049_10150558205199031_621089030_8992479_1026915922_n[1]Hace pocos meses, tuve una nueva sobrina nieta, Alicia, la mar de bonita y chiquitita, y hace pocas semanas me nació otra preciosidad, Nicol. Cuántos sentimientos bonitos y diversos nos inundan, y que maravilloso es que la familia siga creciendo y continuando la senda de construcción de humanidad que se inició hace muchos siglos.

Mi familia contribuye en esa construcción de humanidad con nuevos seres llenos de frescura y seguro, que con nuevas y brillantes ideas, Sergio, Alicia, Nicol (en la foto) y los que vayan llegando (espero que pronto) tendrán nuevas oportunidades de seguir construyendo sociedad.

Es difícil reflejar los sentimientos en un escrito, pero el lunes de la semana pasada, me contaba mi alumna Loli el gran acontecimiento del nacimiento de una nueva nieta. Su narración llenó de colorido la pequeña sala de profesores, la emoción la sobrecogía y sus bellas palabras mostraban la impresión vivida ante el nacimiento de su bolita sonrosada.

Fue tan bonita su exposición, que le propuse que escribiera lo acontecido, y ella, como una hormiguita, tejió con sencillas palabras sus emociones, y este lunes me entregó su escrito, metido en un sobre reciclado de la propaganda electoral de las últimas elecciones al senado, de amargo recuerdo para mí. Por la parte de atrás del sobre, en la parte alta de su lengüeta, tenía escrito: “La bolita sonrosada”.

Sus humildes palabras, como a ella le gusta decir, me hacen ver que la vida sigue su camino y que es maravilloso vivirla. Bueno, con nuevos ánimos y con su permiso, paso a reproducir en su integridad el texto:

 

“La espera de una nueva vida”, por Loli Ruiz.

Mi vida, desde mayo del 2011 a enero del 2012 ha sido un cúmulo de emociones, intranquilidad, alegría, preocupación, miedo, inseguridad, espera y muchas cosas más.

Con todo esto en mi cuerpo, yo pensaba que dentro de mí se estaba fabricando una Bomba de relojería, y así he vivido todos estos meses hasta el día 20 de Enero, en el que sobre las 16,15 de la tarde, sonó el teléfono.

Fue la llamada que yo esperaba impaciente, y que me dijo con una voz eufórica, jubilosa y fuera de lo normal: “¡Ya está aquí Víctor Manuel!, y tiene el hoyito”.

En ese momento sentí dentro de mí como una gran explosión, y me quedé floja como un muelle de cuerda, parecía que había sido yo la que acababa de parir.

Junto a mí estaba mi nieta Fátima, que repetía una y mil veces: ”¡Ya ha nacido mi hermanito!”.

Nos fuimos para el hospital mi hijo Rafa, mi nieta Fátima y yo. Al llegar a la habitación, mi hija María estaba en la cama tranquila, relajada y muy guapa, y a los pies de la cama, sentada en un sillón, estaba mi consuegra Remedios, con una bolita sonrosada en su regazo, era mi nieto Víctor Manuel, que es un primor de niño.

Tiene dos barbitas, la inferior es una papadita, la cabecita redonda como una naranjita, en el cuello tiene un morrillito para comérselo a besitos, la carita redondita, mofletona y con el hoyito en la mejillita derecha, como la abuelita Loli.

Mi nieto es un cromo sonrosado, y también es un trocito de las entrañas de un trozo de mis entrañas y de las entretelas del corazón de mi hija y mía. Por eso yo digo que el amor de una madre es entrañable porque viene de las entrañas.

El amor de una madre es el más auténtico, verdadero, limpio, fiel, desinteresado y para siempre. Las madres necesitamos a nuestros hijos porque los amamos.

El color de mi nieto es sonrosado, pero cuando coge la tetita de la madre se pone morado, mama con tanta fuerza que le sale leche por la comisuras de sus labios chiquititos.

La abuelita Loli.

Educar es hoy una labor muy especial, donde el profesor tiene que aprender primero de su alumnado para poder estar capacitado para ayudarles luego a ellos y ellas a construirse, y aún así, a veces no tiene éxito en su labor.

Este curso tengo muchos alumnos que me enseñan continuamente aspectos diferentes de la vida, visiones nuevas de problemas de siempre. Qué difícil es todo, qué frágiles somos a veces y que dureza tenemos en ocasiones.

Lo cierto es que los seres humanos tendemos a enseñar más que a aprender, por eso es bueno compartir las buenas lecciones de algunas personas, y por eso quiero compartir este escrito realizado por una alumna, Loli Ruiz Cuevas, que lo ha escrito según lo pensaba, sin correcciones y que reproduzco en este espacio en su nombre:

UN CORAZÓN SONRIENTE NO ENVEJECE

¿Qué sería del mundo sin risas? Un mundo sin risas sería: triste, amargado, huraño, deprimido, enfermo, vacío, asqueado y medio muerto.

La risa es el mejor ejercicio para la cara, el cerebro, el corazón, el estómago, los ojos y la mente.

La risa previene el Alzheimer, el infarto, el ictus, la depresión, úlceras de estómago, los dolores físicos, psíquicos y sentimentales.

La risa es sin duda, la mejor medicina, sin contraindicaciones y además, siempre está muy a la mano, ya que la tenemos con nosotros mismos. Lástima que sea poca la gente que muestra su alegría con la risa a diario, a pesar de que no cuesta dinero. A algunos les parecerá que les va a costar mucho.

La risa es también comunicación entre personas que no hablan el mismo idioma, y también para las que no pueden hablar. Como los niños chicos, cuando llega alguien de su agrado, les sonríen y les comunican muchas cosas: ¿hola como estás?, me alegra verte, cógeme, dame un besito, gracias por venir, me das seguridad, quédate conmigo, te quiero, qué me traes, etc.

Lo más bonito de ésta vida es una sonrisa auténtica, limpia, cariñosa, transparente, sana y a tiempo.

Los problemas y penas vienen solos, pero la risa está con nosotros siempre, y nos hace más fuertes e inteligentes para echar las penas fuera, y saber solucionar los problemas cuando llegan.

Las mejores armas para luchar en esta vida es la risa y la inteligencia. Vivan las dos cosas juntas.

La risa me da la vida, pues sin ella, yo no estaría aquí.

Chao.

La ciencia nos acerca cada vez más al conocimiento de la evolución humana. En el periódico “El País” y en la revista “Muy Interesante”, en la sección de sociedad, comentan los estudios realizados con algunos fragmentos de ADN que nos diferencian de otros mamíferos.

Estas diferencias estudiadas por el equipo de científicos de Gill Bejerano (en Estados Unidos), se centran en la desaparición en el ser humano de las espinas epidérmicas de queratina (similares a las de las uñas) del pene, en relación a los monos u otros animales.5210_1155622463826_1625662813_406490_472529_n

Estas características, según ellos, desaparecieron en los hombres al perder la secuencia de ADN ahora estudiada. En otros animales parece que sirven para desechar el esperma de otros competidores e irritar a la hembra para propiciar la ovulación.

Esta pérdida parece relacionada también con el nivel de testosterona del cuerpo, que disminuye en nuestro caso, y también con el tamaño del cerebro, que aumenta en el ser humano.

Concluyen los investigadores que estas características de algunos primates (de los que no estamos muy lejos) suelen asociarse con una conducta monógama.

Una pregunta me asalta: si cambiamos nuestras características hormonales o nuestras conductas sexuales y de pareja ¿puede haber una vuelta atrás?

Para mí la investigación es muy relevante, ya que podría concluirse que nuestros comportamientos aprendidos (nuestra “humanidad”), a lo largo de los siglos, se va asentando en nuestra genética. Los estudiados, hoy los vivimos como si hubieran estado ahí siempre.

Ahora comprendo un poco mejor cómo las hormigas o las abejas han conseguido tener esas organizaciones comunales tan tremendas y sofisticadas, deben llevar ya grabadas en su genoma.

¿Podríamos conseguir que en el futuro nuestros descendientes tengan en sus genes, insertada la solidaridad, el buen trato, la asertividad, la libertad de elección, el compañerismo, el trabajo en equipo, y otros valores?

Algunos podrían pensar que hay que dejarlo al libre albedrío y esperar que el futuro sea el que toque, sin plantearnos más, algunos incluso dirían que ese es el trabajo de Dios (el que corresponda claro).

Pero podríamos valorar qué características queremos que tengan nuestros futuros descendientes y trabajarlas a tope, generación tras generación, buscando al Dios que todos llevamos dentro. Algunas familias así lo hacen generación tras generación.

Qué interesante, esta investigación señala que parece que sí es posible.

Pues “pongámonos a la tarea”.

 

Bandera  de JapónEstos días estamos asistiendo a uno de los momentos más amargos de un pueblo valiente, que afronta con fuerza y tranquilidad los embates de la naturaleza.

Con entereza han asumido el papel de vivir con los terremotos, aunque éstos sean de gran calibre.

Con fuerza han soportado el enorme tsunami que les ha partido el alma. Y a pesar de todo, la energía por vivir no les abandonaba. La naturaleza les maltrata y ellos se mantienen erguidos ante ella, guardando sus colas, pacientes donde otros mostrarían histerismo.

Pero donde han empezado a romperse, donde el miedo ha fluido poco a poco, ha sido con las Centrales nucleares. En ese terreno no saben como luchar.

Es duro tener que dejar tu casa abandonada, huir hacia algún sitio lejos de tu hogar, dejando trabajo, amigos y seguridad atrás, sin saber cuando podrás volver ni lo que vas a hacer.

Japón, un pueblo titánico, con 2.000 años más que nosotros funcionando como país, con su constancia, paciencia y sabiduría, que tras convertirse en la mayor potencia económica del mundo con sus 127 millones de habitantes, ve como todo se les cae al suelo y se les rompe.

Qué suerte tenemos de vivir en Andalucía, de vivir en España, un país que apuesta fuerte por las energías renovables, sobre todo por la energía eólica y solar.

Si Japón hubiera estado llena de molinos de viento, puede que se hubieran caído y que hubiera habido que volverlos a levantar, pero a eso están acostumbrados, a eso y a mucho más, salvo,… al miedo nuclear.

Quiero que nuestros gobiernos destierren todo aquello que pueda resquebrajar nuestro valor y fuerza, quiero que destierre la energía nuclear, que nuestro entorno esté lleno de molinos de viento y placas fotovoltaicas, y nuestros coches funcionen por baterías, cargadas en nuestras propias casas. Quiero que aquellos que defienden las centrales nucleares, no gobiernen nunca, que se callen para siempre y que no pongan en riesgo nunca nuestra integridad ni nuestra humanidad.

Mis pensamientos los mantendré estos días con los nipones, junto a ellos, con sus sufrimientos y sus fortalezas, aprendiendo de ellos y apoyando su enorme valor humano.

África

Estos días estamos viendo muchas situaciones complicadas en el norte de África. La crisis está pasando una factura tremenda en estas sociedades, ya no pueden más.

Las movilizaciones de ciudadanos llenan las calles, con tranquilidad pero con energía, todos a una, dando un importante paso hacia adelante para no volver a retroceder.

Muchas veces creemos que nuestras sociedades española y europea están en declive, pensamos que vivimos mal. Se nos olvida la enorme suerte que tenemos de haber nacido aquí, de estar en sociedades que han construido una sociedad del bienestar.

En los países donde se están produciendo manifestaciones, la gente no tiene cobertura de paro, ni seguridad social, ni pensiones, si servicios sociales, ni educación gratuita, ni ley de dependencia, ni muchas cosas más. Y donde hay algo de este bienestar, es aún muy débil e incipiente.

He oído a mucha gente de Túnez, Egipto, Libia, etc., estos días en la TV, que lleva más de tres años sin trabajar, con hijos sin tener para darles de comer, ni para comprar medicinas, qué duro.

Qué momento más difícil, aquí y allí, aunque aquí estamos bastante más protegidos, gracias a los impuestos que pagamos. Tenemos un país maravilloso, mejorable pero magnífico. Hemos construido entre todos muchas cosas y a pesar de todo lo que está ocurriendo seguiremos adelante, estoy seguro.

Es increíble que haya dictadores que se enriquezcan mientras sus ciudadanos pasan necesidades. Ojalá desaparezcan con el tiempo. Hoy, ya en el siglo XXI, como con una ola, van cayendo uno a uno, como si fueran castillos de arena en el desierto. Esperemos que las democracias libres se impongan y que el estado del bienestar llegue a mucha más gente.

Yo no nací en una ciudad ni en un país donde existía la igualdad, la división de papeles entre las personas estaba bien delimitado, y era dificultoso modificar el papel que te había tocado vivir.

Mi padre, José Fernández, era un macho muy machista, que intentaba gobernar la familia con el control económico, a su imagen y semejanza.

Mi madre, Carmen Merino, era una hembra magnífica, dedicada a sus hijos y a las “labores de su sexo”, según la terminología de la época. Buena madre y buena esposa.

Dos modelos muy claros y diferentes, uno para los chicos y otro para las chicas.

Mi madre refleja esta forma de pensar en algunos versos sencillos y breves, que escribió en hojas sueltas en algunos tristes días:

HisFamili0007

Te quiero Pepe

te adoro y amo,

mi vida entera

pongo en tus manos.

El amor entre dos

nunca se debe romper,

ni discusiones ni intereses

se deben de interponer.

 

 

escanear0001Yo fui a un colegio de chicos, donde tan solo en 1964 experimentaron un grupo mixto, pero con los chicos a la derecha de la clase y las chicas a la izquierda. Un año muy enriquecedor e interesante, el resto de mi aprendizaje, en Instituto de chicos solamente.

Mi hermana mayor, Mari Carmen, rápidamente se dio cuenta que para salir de ese mundo dominado por mi padre, tenía que estudiar, sin más remedio, empezó en las monjas, estudió Preu y terminó en Madrid, haciendo la carrera de Geografía e historia, mediante becas conseguidas con esfuerzo y estudio, en una Universidad donde llegaban muy pocas mujeres, pero donde se hizo un hueco luchando por un futuro mejor.

Ella de la nada, siguió estudiando Idiomas, y se fue a Estados Unidos y a Inglaterra a dar clases de español y profundizar en su inglés. Al volver, sacó plaza como profesora de Instituto, y ganó su total independencia.

HisFamili0004Volvió a la casa años después, destinada al INEM de Ceuta, a mí me dio clases de francés. Mi padre, por un lado presumía de sus títulos y estudios, pero por otro le reclamaba su nómina para controlarla él. Discusiones entre las que mediaba siempre mi madre aliviando tensiones. Mi hermana Mari Carmen daba a mi madre lo que creía conveniente, y algún electrodoméstico introdujo en la casa para aliviarla.

Éramos tres hermanos y dos hermanas, los tres chicos íbamos a trabajar para mi padre, siempre que nos necesitaba, que era casi siempre, sin protestar, aunque a veces rechistando un poquito. Eran jornadas interminables, sin horarios, sin fines de semana ni vacaciones, además de sin cobrar, claro, y por supuesto ni sabíamos lo que era eso de cotizar a la seguridad social. Había que colaborar con la familia.

Lo cierto es que como mi padre “viajaba mucho”, gran parte de mi educación me la proporcionó mi madre, Carmen, y mi hermano mayor, José Miguel, que me cuidaba y jugaba conmigo todo lo que podía, mi hermana mayor, cuando estaba conmigo me daba consejos, valorando la educación como modo de construir una vida autónoma y más feliz.

Mi madre reflejaba con tristeza esas escapadas en algún verso:

HisFamili0004Sabe usted lo que es casarse

lo que esta palabra encierra,

hacer uno lo que quiere

y el otro, de pena muera.

Hoy, diez y ocho días

que te has marchado,

que largos días

qué días mas largos.

 

El desequilibrio de papeles entre mis padres, yo no lo quise reproducir, y cuando me emparejé con Maribel, entre los dos intentamos construir una vida en igualdad, llena de respeto mutuo.

Pero no es nada fácil, es un continuo equilibrio y desequilibrio, ya que cada uno ve las cosas desde un prisma diferente, y no digamos las influencias de las visiones exteriores, algunas muy conservadoras y otras revolucionarias, que continuamente te hacen dudar de lo que construyes.

Nadie nos enseñó a construir un mundo en igualdad, pero lo estamos haciendo poco a poco, con sus avances y sus retrocesos. A veces acertando y a veces equivocándonos.

Nosotros si hemos intentado educar a nuestros hijos e hijas en la igualdad, pero tampoco ha sido fácil, un comentario equivocado, un error al equilibrar regalos de navidad, una mayor o menor dedicación a una u otro, los celillos,… qué difícil, la verdad.

Y lo que vemos equilibrado los padres y madres, cada hijo e hija lo ve a su manera, y no digamos los amigos y amigas de ellos, supongo la relevancia de sus opiniones sobre el trato igualitario ofrecido por padres y madres. Como decía mi madre, nunca nada está a gusto de todos.

Hoy, al mirar alrededor, veo que vivimos en una sociedad en la que hemos avanzado mucho en cuanto a normativas igualitarias. Casi todos los políticos y políticas de nuestro periodo democrático han trabajado para que tengamos uno de los marcos legales más avanzados del mundo en cuanto a igualdad.

No obstante, una mirada a la realidad, nos deja ver que en la práctica queda muchísimo por hacer.

Creo que no debemos perder lo conseguido, y que hemos de seguir construyendo igualdad, practicando igualdad, educando en igualdad para conseguir un futuro lleno, muy lleno de igualdad.

No es solo querer o luchar, es practicar. He visto a muchos y muchas que gritan y luchan por la igualdad de los otros y otras, pero no practican la igualdad en su entorno más cercano e íntimo. ¿Cómo puede enseñar igualdad una persona que no la práctica?, imposible.

Cada género es diferente en su forma de pensar, hacer y priorizar las cosas, y convivir con esa diversidad nos enriquece.

Las habilidades de dialogar, de negociar, de razonar, de llegar a acuerdos, de trabajar en equipo, de respetar las diferencias, de escuchar y de construir son imprescindibles para practicar la igualdad en la diversidad.

Queda mucho por aprender,… queda mucho por enseñar, para introducir en nuestros genes la palabra igualdad.